Tres, tal vez cuatro, tapas de Playboy cuyos ejemplares, gracias a su romance (¿sigue?) con el actual Presidente de la Nación, doblan la cotización respecto a otros números de la icónica revista masculina, en la plataforma del emprelibertario Marcos Galperín.
Olga Nidia González, AKA Yuyito, rubia amazona ochentosa, pertenece para siempre al panteón si no de las vedettes, de los yeguones patrios. La primera segunda de Moria. La segunda primera (dama) de El Javo. Y este romance, su segundo proyecto presidencial. No es ningún secreto que desde su 1.76 de altura amó a otro primer mandatario, también él tamaño pocket y muy admirado por Milei, Carlos Saúl Menem, El Primate (siempre según La One). El run run parlamentario dicta que, mientras duró el romance, ella cobró un sueldo emitido por el Congreso Nacional por su labor amatoria. De su relación de pareja actual, dice que es “desafiante” y “motivadora”, como si fuera una nueva disciplina que está probando, una dieta o un trabajo.
Yuyito cree en los milagros. Es una mujer de fe. Antes de hacerse famosa, peregrinó hasta una iglesia en Mar del Plata para pedirle a Dios ser parte del elenco de “Operación ja ja”. Y Dios se lo concedió. Así, comenzó una carrera exitosa en el mundo del espectáculo que le dio fama, dinero, parejas y tres hijos, hasta que, a mediados de los 2000, en medio de una fuerte crisis personal, que incluye consumo problemático de alcohol, decidió dejarlo todo y empezar de cero. Yuyito ya no se identificaba con la chica tipo videoclip de Whitesnake, la sex symbol de cabello sauvage. Domó sus mechas estricto alisado mediante y ya en esa planicie capilar encontramos el germen de su proceso, no podemos decir del todo exitoso, de Boloccoización. Boloccoluda total, diría María Moreno.


“Los milagros de Dios los vi siempre”. La crisis fue vocacional pero no de fe. Al contrario, fue más a fondo y se pasó al evangelismo. Se encontró, dicho por ella, “conectada con lo sobrenatural” al punto de padecer “bullying cristiano” por parte de los desconfiados. Inspirada, escribió varios libros, entre ellos, Mi guía de oración, publicado por Editorial Adulam —el sello de las Granjas Comunitarias Adulam con sede en el Partido de La Matanza.

La otrora vedette rodeada de mucamas que tenía las tareas domésticas como un vago recuerdo de otra vida —“Yo no conocía lo que era el horno de mi casa”— devino franciscana. Escribió otro libro 100 pasos que me llevaron a la bancarrota. Reflexiones que te ayudarán a evitar problemas financieros, esta vez por la Editorial Sagepe (2012).
La transición no fue fácil. “Las primeras veces entré al supermercado con anteojos negros, llorando”. Pero ella no se amedrentó, se preparó, evolucionó. Con esta narrativa épica y después de un atracón de cursos de coaching —“La mejor inversión es uno mismo”— creó “Mujeres que cambian su mundo”, unos encuentros de muchachas y señoras con ganas de emprender y no sentirse tan solas.
Mi focus group casero de charlas de café con gente de lo más variada habla de lo bien que Amalia llegó en cuanto a lo físico y en las ventajas que propone que el presidente tenga una novia en lugar de esposa, como si eso fuera un indicio de modernidad, virilidad o quién sabe qué en pleno 2025. “Tiene la edad de tu madre”, sentencia mi papá sobre Yuyito. “Diez años más que El Javo”, confirmo yo. Rubia debilidad veterana. Así las elige. Al menos hasta ahora. Mientras, la Alfano calienta desde el banco suplente y desde su redes sociales. Deja entrever que se separó y que le gustaría conocer a Mr. President con la misma cara de tonta que desliza un pezón por su escote en un restó de Punta.

Ahora, como esa canción de César Banana Pueyrredón, Yuyito parece estar viviendo su mejor momento conociendo al presidente. Ufana, con la actitud de quien es capaz de entregar a la madre por un minuto más de cámara, de ser La Elegida. Y los que no crean que revienten de envidia.
La afectación remilgada con la que la ex vedette se expresa combina tan mal con su edad como la campera del papá de Conan con sus camisas de seda sintética coloriche de canje por debajo. Pucherea, bailotea, bebotea. Exaltada y exultante. Hablar como una nena puede ser un turn on para un señor que hace poco más de un año hablaba de infantes envaselinados, o sea, digamos, es una hipótesis.
“Sos medio adolescente todavía”, le dice Yuyito a Milei en su programa. “Vos porque sos madraza”, le responde él con la ruborización que le permite su make-up by Lemoine. “Querés que me comporte como un adolescente porque te gusta jugar el papel de madraza”.

La realidad le confirma a Yuyito que la vida siempre da revancha. No cuesta imaginarla convencida de que “todo es por algo”, encontrando señales hasta en los azulejos de la piscina, siempre de canje. Chuik chuik, fotito para el Insta. Tiene mucho para decir. Opiniones sobre todos los temas, practicadas con parsimonia en el espejo. Se pregunta y se responde.
Yuyito sabe también que poderosas fuerzas internacionales la amenazan: Corcho Meloni desde su metro 63, se afirma potente como toda retacona, como el amor platónico de Milei. Su estrategia en este plano es jugarla de igual. Amalia se dice amiga de Melaña, Briyyitt y Yoryia, aunque no la hayan invitado realmente a ningún lado. Pero advierte: “No me voy a despegar un solo minuto”. De El Javo, se entiende. Y yo me acuerdo de un tangazo que reza: “en tu pelo soy abrojo que pretende ser clavel”. Yuyito.

Pocos serán los sorprendidos si más temprano que tarde el Yuyito de la libertad profundiza su rol de primera dama —¿se lo pedirá también a la Virgen?— con más y más apariciones protocolares. La llevará acaso a Mar-a-Lago. ¿Se animará el primer presidente anarco-libertario del mundo a desafiar a El Jefe, reemplazándola? Nadie puede creerlo realmente. Pero ella, milagrera y promesera, confía: “Con Javier no descartamos mi candidatura, puedo ser una leona libertaria. Cultura y educación son las áreas que más me interesa trabajar”.
¿Por qué a Yuyo nadie le pregunta por los perros? ¿Los conoce? Después de todo, es su madrastra.
Vicky Sosa Corrales es licenciada en Ciencia Política y se especializa en comunicación política digital. Trabaja en Menta Comunicación, es asesora de imagen profesional y colabora en distintos medios. Creó y escribe en @realpolitichic. Junto a Paula Puebla es CEO de Vayaina Mag.







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