Crónica de una incursión a las Islas Malvinas es una crónica que tiene el don de que se puede leer como una novela. Allí, Juan Augusto Rattenbach resume treinta y seis años de vida, no solo como nieto de Benjamín Rattenbach, teniente general del Ejército Argentino y quien fuera responsable de la elaboración del Informe Rattenbach. El libro, publicado por el Grupo Editorial Sur, también responde a una carrera dedicada a malvinizar y, felizmente, viajar a las Islas Malvinas. Abogado egresado de la Universidad de Buenos Aires, magíster en Economía Aplicada por la Universidad Torcuato Di Tella, coordinador del Grupo de Trabajo de Malvinas, Antártida, Atlántico Sur y Cuenca del Plata del Observatorio de Coyuntura Internacional y Política Exterior del y actualmente se desempeña como Secretario Ejecutivo del Museo Malvinas e Islas del Atlántico Sur. Además de participar en cuánto canal de streaming donde sea invitado a pensar sobre nuestra argentina insular.

Su crónica de viaje —que comienza en el 2023, poco después de que la selección argentina haya ganado la copa del Mundo—, es intensa, estratégica y está llena de acontecimientos. Podría inscribirse en la larga tradición de cronistas argentinos, dícese de Guerriero o Caparrós, hasta me atrevería a decir Walsh, por el «aquí y ahora constante» al que se introduce al lector. El viaje a las Islas Malvinas comienza aún antes de tomar el primer avión y también lo hace su relato. Rattenbach habla sobre el origen de los vuelos, los requisitos de viaje, los detalles financieros e impositivos, acaso la dimensión más burocrática y desconocida de la logística.
Juan cuenta sobre su vuelo a Río Gallegos, concatenado a otro operado por una aerolínea chilena, y esa idea recurrente de todo argentino: ¿por qué llevar pasaporte a un lugar que es tu país? Hay algo identitario, espiritual. Sin spoilear, la crónica da cuenta de un viaje, sí, un viaje interior, exterior y diría que también metafísico. Primero y principal, escribe un apartado, que nombra como “el instructivo”, que explica lo que los británicos consideran que se puede hacer y lo que no se puede hacer en el territorio. Cosas que no se pueden hacer: ostentar símbolos patrios, flamear banderas o enarbolar pancartas argentinas, también está prohibido cantar la marcha peronista. Básicamente: divertirse. Lo que sí se puede hacer: manejar con cautela porque las rutas son todas de ripio y se maneja del otro lado del camino. Además, al ingresar por el aeropuerto militar, ubicado en la base militar conocida como Mount Pleasant, hay que pagar un cánon que se suma al resto de los gastos. Rattenbach aconseja pagarlo con tarjeta de crédito.

“Vuelvo al hotel y me empiezo a dar cuenta del nivel de delirio en el que ha entrado a mi cabeza solo por el hecho de estar acá. Es como si se condensara toda mi vida en un solo lugar y un solo momento”, escribe Rattenbach para describir parte de las sensaciones que lo inundan una vez llegado a las islas.
En otro momento del texto, Juan cuenta que un argentino que conoció en el aeropuerto lo invita a asistir a la iglesia católica. “Quizás en Dios podamos encontrar una respuesta”, dice y acepta la invitación. Describe la misa como “católica y filipina”, ofrecida en inglés, pero un inglés que parece más de un ejercicio de listening comprehension que un sermón. “Era curioso poder seguir la misa mentalmente en castellano a pesar de que su dictado era en otro idioma. La musicalidad de las oraciones eran tan iguales que me hizo reflexionar sobre las genuinas pretensiones de universalidad que tienen las religiones en general, y la católica en particular”.
El relato del momento en que Rattenbach llega al cementerio o camposanto argentino en las Islas Malvinas es de una sacralidad pasmosa. “El contraste de las nubes moviéndose lentamente, frente a lo que hace unos segundos era un día despejado y radiante, me hizo sentir que estaba en otra dimensión. Es que de alguna manera el lugar en que estoy lo es. Si las Malvinas son argentinas, este lugar es aún más argentino. Hay como un espíritu muy fuerte. Su presencia me hace comprender por qué los británicos estaban tan reacios a que fueran enterrados acá. Hace un día y pocas horas que estoy en las Islas, y no me cansaré de repetirlo, nunca me sentí fuera de mi casa”.

También la experiencia de escritura de la crónica fue intensa, casi tanto como la búsqueda hacia su publicación: “Viajé a Malvinas en enero del 2023 y ni bien volví, me puse a escribir a partir del mes de febrero hasta mayo más o menos. En junio terminé de redondear el borrador y ahí fue la gesta de buscar una editorial que lo quisiera publicar. Hubo conversaciones fallidas en el año 2023 y primera mitad del 2024, y a comienzos del 2025 en una reunión muy fructífera con Grupo Editorial Sur se logró finalmente la publicación y la editorial no dudó ni un segundo en publicar este material vinculado con Malvinas en primera persona y con una visión muy crítica al colonialismo”. La edición es hermosa, y cuenta con QR que amplifica la experiencia con mapas dibujados por la Editorial que ilustran cada capítulo, además de contener fotos tomadas por el autor.
Una crónica en primera persona es una contestación más que vital a las acusaciones que recibe Rattenbach en redes sociales, donde es un militante hiperactivo de la malvinización y un anticolonialista fervoroso, atento a denunciar las maniobras de soft power de la Embajada Británica —a ecoperiodistas e influencers de la cultura de América Latina— y las fundaciones con presuntos fines filantrópicos. Y así como guardó estampitas de Rosas en las Islas para recordar que hubo héroes que caminaron sobre estas tierras, en sentido contrario, los antipatria existieron también siempre. Pero hay que saber que la malvinización es inevitable, si lo queremos.

Suscribite a Vayaina Mag o colaborá con un Cafecito
Estefanía Enzenhofer es comunicóloga (UBA), periodista feminista en vaga fiebre, sitio creado en 2014, y maestranda en Políticas Públicas para el Desarrollo con Inclusión Social (FLACSO Argentina). Ha escrito su primera novela junto a Lucila Quarleri, Nunca me dejes de responder, publicado en 2021 por BOMBAL. Actualmente se encuentra escribiendo su segunda novela (Beca Creación del Fondo Nacional de las Artes, 2022).






Deja un comentario