Kleber Mendonça Filho pertenece a una tradición de cineastas que iniciaron su vínculo con el cine desde la crítica antes de pasar a la realización. Como suele ocurrir en ese recorrido, su obra evidencia una mirada más afilada y un un trabajo más consciente sobre el quehacer cinematográfico. Esto se traduce en una filmografía consistente, donde es posible reconocer líneas de continuidad y preocupaciones que atraviesan su trabajo de manera sostenida.

La transformación del espacio urbano es un vector que guía el cine de Mendonça Filho. En su primer largometraje, Sonidos vecinos (2012), se narra la vida de distintos habitantes de una misma cuadra en un barrio de clase media de la ciudad nordestina de Recife, donde a raíz de inversiones inmobiliarias la fisonomía local comienza a mutar trayendo aparejado los problemas habituales asociados al proceso conocido como gentrificación. Hacia el final de la película además se revela una información respecto a la práctica de apropiación de tierras por parte de terratenientes, dejando en claro las razones de por qué el dueño del edificio más importante, y tío de uno de los protagonistas, es quien es, o mejor dicho: tiene el poder que tiene.

En Aquarius (2015), protagonizada por Sonia Braga, retoma de forma más explícita aún la misma problemática: Clara, una mujer de 65 años, cuyos hijos ya no viven con ella y que disfruta de su buen pasar de escritora progresista, ve alterada su vida cuando una empresa constructora insiste sin descanso en comprar su departamento para así finalmente poder demoler el pintoresco edificio que da nombre al film y hacer allí un condominio con amenities iguales a todos los condominios con amenities que se han construido como plaga en la ciudad de Recife, cambiando totalmente su fisonomía, su carácter, tal como pasa en aquellos barrios y en esas ciudades donde la fuerza del mercado llega en forma de topadora con la promesa de la modernización. Allí, al final, si bien no se explicita el carácter de los documentos revelados, también pareciera aludirse a cómo los dueños de la constructora hicieron su fortuna. Otra vez, la tierra, los títulos,  y todo aquello que podemos entender como la base de la acumulación originaria cimentan las causas de la tensiones que atraviesan la trama del cine de este director.

En 2019 Kleber co-dirige junto a Juliano Dornelles una película que apela sobre todo al cine como forma de producir relatos. Aquí se dialoga con cine de género hollywoodense para contar la historia de un pueblo que por esas cosas que nadie sabe no figura en el mapa: Bacurau. Una película coral sobre una comunidad situada en un futuro no tan lejano y que podría ser distópico (aunque pensando en las tensiones históricas entre el Norte y el Sur no resulta tan así). Los habitantes de Bacurau, al verse amenazados por un grupo de extranjeros que llega para apropiarse del lugar con el fin de practicar la cacería humana, deberán organizarse y emprender un plan de acción para defenderse, sobrevivir y conservar su legado. Con guiños claros al cine de ciencia ficción, al western, citas al Cinema Novo y bastante uso del gore, acá otra vez vemos cómo están presentes los intereses de Mendonça Filho: la invasión, el territorio y el cine mismo como forma de construir relatos.

Luego, durante la pandemia, realizó el documental, ahora disponible en Mubi, Retratos fantasmas. Esta película es fundamental para recorrer, ver y reconocer los hilos que teje Filho a lo largo de todas sus películas. De esta forma nos entrega un mapa para ayudarnos a caminar mejor su cinematografía. Un documental amoroso sobre los edificios, las calles, los cines que formaron parte de la vida del director y de su obra; y todo lo que fueron cambiando a medida que el avance inmobiliario transformaba su ciudad natal. Además, funciona como una muy buena muestra de cómo un autor articula su biografía con su producción artística. Esto se torna aún más evidente al ver su última película, la maravillosa El agente secreto, donde, por ejemplo, el proyeccionista del cine, un personaje fundamental para el desarrollo de la historia, está basado en aquel hombre que entrevista en Retratos fantasmas, y que es el proyeccionista del cine de Recife que logró sobrevivir al avance inmobiliario y del evangelismo.

En El agente secreto, estrenada a finales de 2025, tuvo una inmensa y elogiosa recepción, y ha terminado por posicionar a Kleber Mendonça Filho como uno de los directores más interesantes de la época y del mundo. La película transcurre en el Recife de los años 70 y sigue a un hombre atrapado entre la represión de la dictadura militar y los intereses de grupos económicos que ven en la región una fuente de recursos a explotar.

En esta ocasión, y tal como hiciera con Aquarius, pero de algún modo de forma inversa, va a combinar el pasado con el presente. La historia (o las historias) se conectan a través del tiempo. Si bien El agente secreto no se enfoca en la transformación literal de la ciudad, el solo hecho de reconstruir un Recife de la década del 70 y los saltos en el tiempo ponen en evidencia la mutación: lo que fue y en eso que se transformó, con todos los desplazamientos que esos movimientos urbanísticos implican.

También es crucial que la razón que empuja a la doble identidad de Marcelo/Armando, interpretado por Wagner Moura, esté relacionada con los intereses de un grupo empresarial en una región cuya diversidad natural es vista como fuente de recursos económicos. Así, se evidencian los vínculos entre el gobierno militar y la transformación neoliberal que tuvo lugar en la década del 70 en nuestra región.

Esa vocación por entrelazar pasado y presente también aparece en un plano situado en la actualidad: una historiadora reconstruye el caso de Marcelo/Armando mientras, detrás de su ventana, se impone una imagen familiar para cualquier habitante urbano: la obra en construcción. El ruido se filtra, las grúas irrumpen en el fondo. No están ahí de manera incidental: el plano subraya que toda historia —o, más precisamente, toda memoria— se edifica sobre un territorio, y que ese soporte es indisociable de lo que se narra. En ese sentido, lo que se hace con esos espacios se vuelve una pregunta por la identidad, ya sea la de un barrio, una ciudad o un país.

A partir del 17 de abril en Mubi estarán disponibles El agente secreto y varios cortometrajes de los primeros años como director de Kleber Mendonça Filho.

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Vicky Murphy es @tubetabel en Instagram y X. Estudió y trabajó en cine. Es autora del libro de cocina Deconstruyendo el paladar. Actualmente está terminando la Licenciatura en Artes, dirige el cineclub @peliypicada y, obviamente, cocina bastante.


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