1. Friends will be friends
En sus planes secretos hacia la recuperación por las fuerzas argentinas de las Islas Malvinas, el General Leopoldo Fortunato Galtieri y sus acólitos alucinaban con el apoyo de Estados Unidos. Creía o querían creer, estaban convencidos o querían convencerse, de que los estadounidenses retribuirían en apoyo —diplomático, armamentístico, geopolítico y seguramente moral— los servicios prestados durante la Operación Charly. Esta “operación militar” tenía un propósito unívoco: trasladar los métodos eficaces del terrorismo de Estado argentino a Centroamérica para entrenar a los paramilitares de contrainsurgencia, principalmente en Nicaragua. Los métodos de los genocidas nacionales sentaron precedente y conformaron una cátedra de exterminio para las revoluciones de la región, en mano de instructores experimentados. Operaron como una fuerza tercerizada bajo las órdenes de la CIA, durante la administración del demócrata James Carter.
No obstante, en los estertores de una dictadura prolongada y sanguinaria que el pasado marzo marcó su 50 aniversario, a la que la CIA prestaba especial atención, en el hemisferio norte del mundo se cocía algo muy distinto. De ninguna forma el republicano Ronald Reagan, electo en noviembre de 1980, quebraría el pacto sellado en 1949 en la Organización del Tratado del Atlántico Norte. No solo el soporte yanqui a Argentina nunca llegaría, tampoco lo haría su neutralidad. Estados Unidos continuó siendo el aliado histórico de Gran Bretaña por sobre la fantasía bélico-erótica de la Junta Militar.
Mientras tanto, Margaret Thatcher se había consagrado como la primera Primera Ministra de Inglaterra, dueña de la mano dura que el establishment y parte de la sociedad demandaba. Electa en 1979, utilizó a su favor el apodo pernicioso que el periodista Yuri Gavrilov le había designado unos años atrás, cuando era líder del masculino y masculinizado Partido Conservador: What Britain needs now is an iron lady, dijo de sí misma.

Muy poco después de la novedad de la elección, en 1981, Thatcher enfrentaba una crisis interna que, pese al rostro impenetrable que imponía al Gobierno, amenazaba su continuidad. Índices inflacionarios altos, caída estrepitosa de la industria, con huelgas prolongadas de gremios afectados y de una masa de desempleados cada vez mayor —regadas con la dosis de represión policial, razias y detenciones arbitrarias que habilitaban las políticas neoliberales de la hora. La administración Thatcher aplicaba una presunta cura a los males de los ingleses al tiempo que sufría los efectos secundarios en la merma de su popularidad.
La situación en el reino de Isabel era de máxima tensión y la imagen de Margaret Thatcher iba en caída libre. Pero la historia, entonces, le presentó una oportunidad para revertir con política exterior lo que hacia dentro se derrumbaba. Que se hubiera izado la bandera albiceleste en las Islas Georgias del Sur el 19 de marzo de 1982, que las tropas argentinas hubieran desembarcado en Puerto Argentino y tomado la Casa de la Gobernación el 2 de abril, le dieron a Thatcher la chance de desplegar el poderío imperial británico (cuyo presupuesto, poco antes, pretendía cercenar) y mostrarse al frente de una crisis internacional capaz de robustecerla frente a un electorado que ya le estaba mostrando la puerta de salida.
Extraídos y traducidos de la biblioteca digital que reúne los documentos y archivos de la Primera Ministra, el siguiente es un breve intercambio epistolar entre Margaret Thatcher y Ronald Reagan horas antes del arribo argentino al territorio insular ocupado desde 1833. Los líderes no solo se consideraban abanderados del mundo libre ambos, sino también muy buenos amigos. Estas cartas no llegan a hacerle justicia a una relación que perduró oficial y extraoficialmente por años, pero muestran el grado de cercanía y complicidad entre la conservadora y el republicano por un lado, pero más señalan el nivel de extravío del deseo argentino de una alianza argentino-estadounidense por el otro.

31 MAR 82
DE: OFICINA DE GABINETE LONDRES
A: CASA BLANCA
T O P S E C R E T
DE LA PRIMERA MINISTRA THATCHER AL PRESIDENTE REAGAN
Querido Ron,
Sabrás que, gracias a los perturbadores informes de inteligencia, tanto de tus fuentes como de las nuestras, la Marina argentina podría estar preparándose para invadir Falkland Islands dentro de las próximas 48 hs. Hay menos de 2000 habitantes allí. Solo mantenemos una pequeña guarnición de 75 soldados en Port Stanley —la capital de Falklands— y la única embarcación de la Royal Navy que tenemos en el área en ese momento es un rompehielos. Un asalto argentino resultaría sin lugar a dudas en la pérdida de vidas. No podemos ceder a la ocupación argentina: los isleños siempre han dejado en claro su deseo de permanecer como ciudadanos británicos.
¿Hablarías de urgencia con el presidente argentino para pedirle que te dé garantía inmediata de que no autorizará ningún aterrizaje o desembarco, sin hablar de ningún tipo de hostilidades? Podés decirle que de nuestra parte no habrá ninguna clase de escalada en la disputa y que no comenzaremos ninguna pelea. Mientras tanto, estamos tras iniciativas diplomáticas urgentes con los argentinos para alcanzar un acuerdo, para el cual también pediré tu gran apoyo.
Un sentido abrazo,
Margaret.
1 ABR 82
DE: PRESIDENTE REAGAN
A: EMBAJADA DE ESTADOS UNIDOS EN LONDRES
T O P S E C R E T
REENVIADA A: LA PRIMERA MINISTRA MARGARET THATCHER AL 10 DOWNING STREET
Querida Margaret,
Recibí tu mensaje urgente con fecha de marzo 31 acerca de los aparentes movimientos de Argentina contra las Falkland Islands. Compartimos tu preocupación sobre los inquietantes avances militares que los argentinos están haciendo y lamentamos que las negociaciones no hayan sido exitosas en desactivar el problema.
Por consiguiente, estamos contactando a los más altos niveles del Gobierno argentino para urgirlos a no tomar medidas militares que harían más difícil alcanzar una solución justa. Tal como lo pediste, también les estamos solicitando garantías de que sean prudentes y no inicien hostilidades.
Quiero que sepas que valoramos mucho tu cooperación en todos los desafíos que ambos enfrentamos en varias partes del mundo. Haremos lo que podamos para asistirte en este.
Sinceramente,
Ron
2. Una lágrima sobre el teléfono
Para congraciarse con su camarada transatlántica, el 1ro de abril de 1982 Ronald Reagan hace las gestiones para comunicarse con el gobierno de facto argentino. Lo había intentado dos veces antes y fracasado ambas; al parecer Galtieri no quería atenderlo. Pero esta vez, la tercera, y con la operación militar de recuperación irreversiblemente en marcha, el teniente General, por consejo del canciller Costa Méndez, tuvo que atender. Le habían preparado una minuta, posiblemente en conocimiento de la estrechez intelectual, expresiva y afectiva del hombre del Ejército Argentino.

La escena de la llamada bien podría ser un sketch de Monty Python para parodiar a los argentinos o uno de Cha Cha Cha, en su etapa de menor presupuesto. La repone con lujo de detalles Juan Bautista Yofre, escritor y actual director de la Escuela Nacional de Inteligencia en un artículo florido publicado en Infobae. Como Galtieri no hablaba inglés, enviaron al joven secretario de embajada Roberto García Moritán —el padre del ex marido de Pampita, rumoreado actual de la diputada por La Libertad Avanza Virginia Gallardo— a oficiar de traductor simultaneo. Cuando el teléfono sonó “Galtieri y García Moritán se pararon uno al lado de otro, pegaron sus caras con el tubo en el medio para escuchar, ofreciendo una imagen más proclive a una película cómica que a la gravedad que se vivía”, escribe con sorna Yofre.
El temperamento de Galtieri, un paranoico con muy baja tolerancia a la frustración, visiblemente afectado por su desconocimiento del idioma inglés, impidió que la conversación se diera y terminara bajo las formas de la diplomacia bilateral. Fue García Moritán quien terminó contestando a los planteos de Reagan en base a la minuta que rato antes habían preparado y finalizó la conversación. Leopoldo Fortunato Galtieri enfureció y comenzó a reclamar la grabación de la charla, desconfiando de la interpretación bilingue del secretario. No había tal grabación.
La transcripción del diálogo telefónico se encuentra entre los archivos desclasificados de la Margaret Thatcher Foundation, en la Reagan Library y también en el Informe Rattenbach. Se constata a continuación.
REAGAN: He sido informado que Argentina invadirá mañana las Islas Malvinas. Conozco a la Sra. Thatcher y sé que es muy decidida, contestará todo acto de fuerza con más fuerza. Sé que este es un tema muy sensible para Argentina. Nosotros deseamos construir una relación duradera con Argentina, Brasil, México y otros países y como Ud. sabe tenemos una relación muy cercana con el Reino Unido. Si hay fuerza, Gran Bretaña responderá con la fuerza y nuestras relaciones serían difíciles por la opinión pública adversa de mi país. Estoy también en proceso de acercar los países de Centro América y esto lo haría fracasar. He creído que debía llamarlo para buscar una alternativa al uso de la fuerza. Le pido que lleve el problema a las Naciones Unidas, al Consejo de Seguridad pero que no se use la fuerza.
GALTIERI: Buenas noches, es un placer escucharlo y le agradezco su preocupación en nombre del pueblo y el Gobierno Argentino. Ud. sabrá que esta situación lleva 149 años y durante los últimos 17 años hemos mantenido conversaciones con Gran Bretaña sin progresar hacia una solución. Hemos hecho más que conversar, haciendo realidad la vinculación marítima y aérea con las Islas. Nos sentimos comprendidos y apoyados por todas las naciones del mundo. Me cuesta creer que vuestro Gobierno defienda un sistema colonial representado por menos de 2000 personas a miles de kilómetros de la Metrópoli. Tales situaciones son historia de siglos pasados y no se nos puede pedir que seamos el último ejemplo de un sistema colonialista. La tranquilidad que le puedo dar está condicionada a que se concrete el reconocimiento público y expreso de nuestra soberanía y la estipulación también pública de que durante el año 1982 concretarán las consecuencias de dicho reconocimiento.
REAGAN: Sé que ha habido dificultades ente nuestros países, mi predecesor no manejó bien nuestra relación con Argentina; situación que he tratado de cambiar. Si Ud. procede en su ataque mañana y Gran Bretaña resiste con fuerza, como sé que lo hará, no podré evitar que mis conciudadanos no posibiliten el mantenimiento de nuestras relaciones. Le pediría a mi Vicepresidente que baje y trate de arreglar esta situación, pero por favor eviten el conflicto.
GALTIERI: Le agradezco pero es tarde, los hechos están lanzados.
REAGAN: ¿Esto quiere decir que siguen adelante con el desembarco?
GALTIERI: Esto quiere decir que Argentina es una nación soberana y tiene la libertad de decidir la utilización de sus medios diplomáticos o la fuerza.
REAGAN: Si hay desembarco, habrá resistencia y la violencia continuará.
GALTIERI: Si esta noche Gran Bretaña reconoce nuestra soberanía, el Gobierno Argentino tiene muy buena voluntad para efectuar la transferencia durante el año 1982.
REAGAN: Lamento mucho esto, vamos a ver un conflicto armado. Le ofrezco mis buenos oficios en Naciones Unidas o donde Uds. lo deseen. Creo que será una trágica situación de guerra en el Hemisferio Sur.
GALTIERI: Le agradezco sus deseos y su preocupación. Lamento las circunstancias que este conflicto crea en América y en la situación mundial. Pero le pido que contemple que Argentina ha mantenido y soportado 150 años una situación colonial que no merece.
REAGAN: Hemos hablado de dos naciones, ¿pero qué va a pasar con las 2000 personas si Uds. van a la guerra?
GALTIERI: La Argentina garantiza la libertad de los 2000 hombres que viven en las Islas para quedarse y vivir como ingleses, como argentinos o irse a Estados Unidos también si así lo desean.
REAGAN: Es poco más lo que puedo decir, espero orar para que haya una solución pacífica.
GALTIERI: Le agradezco en nombre del pueblo y el Gobierno Argentino. No consideramos al pueblo inglés un enemigo, esto no alterará la amistad del pueblo inglés con el pueblo argentino ni del pueblo argentino con el pueblo de los Estados Unidos. Le agradezco su llamado y espero mantener el diálogo con Ud., señor Presidente.
Poco después del llamado a Galtieri, Ronald Reagan se reporta a su amiga en el número 10 de Downing Street. Para cerrar la misiva, el actor de This is the army, una comedia musical sobre la guerra en la que Reagan interpreta al cabo Johnny Jones, menciona las características singulares de la “neutralidad americana”.
1 ABR 1982
DE: CASA BLANCA
A: EMBAJADA DE ESTADOS UNIDOS EN LONDRES
T O P S E C R E T
REENVIADA A: LA PRIMERA MINISTRA MARGARET THATCHER AL 10 DOWNING STREET
Querida Margaret,
Hablé ampliamente con el General Galtieri sobre la situación en Falklands. Le transmití mis preocupaciones personales sobre la posibilidad de una invasión argentina. Le dije que iniciar operaciones militares contra las Falkland Islands comprometería seriamente las relaciones entre Estados Unidos y Argentina y lo insté a que se abstenga de acciones ofensivas. Le ofrecí nuestros buenos oficios y mi disposición a enviar personal representativo que asista en la resolución de los conflictos entre Argentina y el United Kingdom.
El General escuchó mi mensaje, pero no hizo alusión a hacer ningún compromiso. De hecho, habló en términos de ultimatums y me dejó con la clara impresión de que ha emprendido el camino de un conflicto armado. Continuaremos cooperando con tu gobierno en el esfuerzo por resolver esta disputa, tanto en el intento de prevenir hostilidades como de detenerlas si es que se suceden. Si bien tenemos una política de neutralidad sobre el tema de la soberanía, no seremos neutrales frente al uso de la fuerza militar por parte de Argentina.
Mis mejores deseos,
Ron

3. The Americans
Como lo había hecho el magnánimo Winston Churchill para enfrentarse al nazismo durante la Segunda Guerra Mundial, Margaret Thatcher supo que debía imitar el gesto y meterse a los estadounidenses en el bolsillo. Involucrarlos, así sea solo ética y moralmente, pero sí públicamente, en el enfrentamiento argentino-británico. El “mundo libre” es laxo y obra de pretexto para las causas más disímiles y salvajes.
El siguiente es un fragmento traducido de The Downing Street Years, uno de los larguísimos libros de memorias de Thatcher publicado en 1993, donde se reponen las impresiones de la mandataria frente a la guerra y esta relación estratégica y duradera con Estados Unidos —puesta en la actualidad en crisis por la administración de Donald Trump.
“Nuestra única esperanza reside ahora con los Americanos —amigos y aliados, personas a las que Galtieri, si todavía se comporta de manera racional, debería escuchar. En la reunión redactamos y enviamos un mensaje urgente al Presidente Reagan pidiéndole que presionara a Galtieri a retirarse del precipicio. El Presidente aceptó hacerlo de inmediato.
A las 09:30, la mañana del jueves 1°de abril, sostuve una reunión de gabinete, más temprano de lo habitual para que la Comisión de Asuntos de Ultramar y Defensa pudiera plegarse. La última evaluación indicaba que se podía esperar un ataque argentino hacia el mediodía del viernes, hora local. Pensamos que el Presidente Reagan todavía podía tener éxito. Sin embargo, Galtieri se negó en primera instancia a atender el llamado telefónico. Su intención era hablar con el Presidente solo cuando fuera demasiado tarde para detener la invasión. Me informaron de este desenlace en la madrugada del viernes y supe entonces que nuestra única esperanza había terminado. Pero ¿hasta qué punto se tomaron en serio los argentinos las advertencias estadounidenses? La tarde del viernes 2 de abril, mientras se desarrollaba la invasión, la Embajadora estadounidense ante las Naciones Unidas, la Sra. Kirkpatrick, estaba en una cena de gala ofrecida en su honor por el Embajador argentino. Como le preguntó posteriormente nuestro embajador, Sir Nicholas Henderson: ¿cómo se habrían sentido los estadounidenses si él hubiera cenado en la embajada iraní la noche en que los rehenes estadounidenses fueron secuestrados en Teherán? Lamentablemente, la actitud de la Sra. Kirkpatrick y de otros miembros de la administración estadounidense era, en ese momento, de suma importancia”.

4. La CIA y compañía
La misma CIA que miraba con admiración las fuerzas represivas desplegadas en nuestro país y las financiaba para operar en América Central, la misma CIA que estaba comprometida con el fin del comunismo en todos los rincones del mundo, el 2 de abril presentaba un brief con una curiosa perspectiva del conflicto histórico entre Argentina y el Reino Unido. Este resumen está lleno de datos sesgados, falsedades, imprecisiones y desinformaciones, y pretende saldar en unos pocos párrafos el conflicto territorial, vestigio del colonialismo, en el Atlántico Sur.
Incluso leído a golpe de ojo, esta es versión de la historia propagada por el Reino Unido, por supuesto, pero también por Estados Unidos y países amigos de la OTAN, que se sostiene hasta el presente. No obstante, el informe suma a la relevancia geopolítica de las Islas Malvinas el potencial económico por la vía de la explotación de los recursos naturales, una discusión que en el presente ha dejado de pertenecer al universo de las abstracciones para transformarse en el proyecto petrolero de compañías aliadas a los belicistas Donald Trump y Benjamin Netanyahú.

“2 ABR 1982
El conflicto data del año 1833 cuando los británicos, que originalmente descubrieron las islas, reocuparon las islas para la caza de focas y como base naval en el South Atlantic. Los argentinos reclaman que las islas, controladas por los españoles como colonizadores hasta 1810, pasaron a ser suyas luego de que la independencia fue asegurada. Entonces, el gobierno era muy débil para correr a los británicos del territorio. Buenos Aires perdió el control sobre las islas.
Esta disputa fue un tema urticante menor en las relaciones bilaterales entre Londres y Buenos Aires hasta 1965, momento en el que Argentina llevó el asunto a las Naciones Unidas. La Asamblea General declaró que la soberanía sobre las islas estaba en disputa y creó un marco de negociaciones. Las conversaciones no fueron para nada exitosas y solo produjeron una serie de acuerdos al comienzo de la década del setenta para facilitar viajes y contrataciones de empresas argentinas que proveyeron de combustible y otras necesidades a los isleños.
El potencial económico creciente del área de las islas alzaron las tensiones diplomáticas a mediados de los setentas. En 1974, una investigación geológica determinó que las islas podían ser el centro de un vasto yacimiento petrolífero —quizás nueve veces el tamaño de aquellos en el North Sea. Otros recursos como pescado, kril (un camarón pequeño) y algas también prometen ganancias sustanciales. En 1976, Argentina subrayó su determinación de acelerar las negociaciones usando un destructor para acosar un navío de investigación británico en la zona de las islas. Se dispararon señales de alerta. El incidente ocurrió en un momento de lucha doméstica sustancial en Argentina justo antes de la salida de Isabel Perón, y en parte fue diseñado para atraer apoyo al Presidente y generar distracción mediante esta medida de matices ultra nacionalistas. De todos modos, Perón fue desplazada poco después y la reacción británica fue contenida. Las negociaciones continuaron.
La última ronda de conversaciones comenzó en febrero —todavía como parte de los quince años del marco de negociaciones establecidos por las Naciones Unidas. El Presidente Galtieri, quien ha dirigido desde su asunción en diciembre políticas internacionales agresivas, presionó por una comisión de negociaciones permanente para regularizar la estructura. A mediados de marzo, cuando los británicos parecían estar dubitativos, los argentinos demandaron públicamente a los británicos que aceptaran la propuesta o enfrentar el final de las conversaciones y otras acciones inespecíficas. Los británicos se negaron, las conversaciones finalizaron y el incidente del 19 de marzo en South Georgia escaló en una confrontación y la invasión argentina del viernes”.
5. Sábados de acción
También conocida como “the Saturday Session”, Thatcher convocó (por primera vez después de 25 años en la historia parlamentaria inglesa) una reunión con todos los representantes en la Cámara de los Comunes. Era 3 de abril.
Tensa y a prueba tanto a nivel doméstico como a nivel internacional, Margaret Thatcher hizo un repaso de la situación frente a oficialistas y opositores en estupor por las acciones tomadas por el Gobierno argentino. Luego de sintetizar los intentos diplomáticos que habían tomado lugar hacia finales de marzo, y de destacar el accionar de Ronald Reagan como mediador voluntarioso, Thatcher leyó:
“El viernes, tal como esta honorable Cámara lo sabe, los argentinos nos invadieron. Antes de detallar algunas de las medidas tomadas, me gustaría mencionar tres puntos:
1. Aún si seguían indicaciones, el día que las embarcaciones argentinas desembarcaron en South Georgias no debían haber llegado a Port Stanley antes de la invasión.
2. Han habido cantidad de ocasiones en el pasado, cuando [los argentinos] amenazaba con una invasión. La única manera de prevenirla hubiera sido mantener una flota masiva cerca de Falkland Islands, a unas siete mil millas de la base. Jamás un gobierno ha logrado hacer eso: cuesta muchísimo y el costo de mantener los suministros, con todo lo que requiere, sería de dimensiones monstruosas.
3. Las aeronaves tienen problemas para aterrizar en Falkland Islands por sus frecuentes cambios de clima. Las dejaría sin combustible y su única esperanza de aterrizar de manera segura hubiera sido desviarse al continente argentino. De hecho, la mayoría del abastecimiento de Falkland Islands llega desde la Argentina, que está a solo trescientas millas en comparación a nuestras siete mil.


Este es el contexto adverso en el cual tenemos que tomar decisiones y consideraciones sobre lo que es mejor hacer. No puedo detallar con precisión ante esta Cámara qué resoluciones hemos tomado, solo que algunas embarcaciones se encuentran ya en el mar y otras han sido alertadas de inmediato el jueves por la tarde. El Gobierno ha decidido que la flota se hará al mar en cuanto todas las preparaciones hayan sido completadas. Invincible estará en la vanguardia y zarpará el lunes.
Si se me pregunta sobre el Príncipe Andrés, es el expreso deseo de la Reina, el Duque de Edimburgo y del propio Príncipe Andrés, que si Invincible navega, él navegará con ella.
Hago énfasis en que no puedo predecir las órdenes que nuestro grupo de tareas recibirá a medida que se proceda. Eso dependerá de la situación del momento y a medida de que nuestros esfuerzos diplomáticos continuos tengan éxito o fracasen”.
6. Presión de la prensa
Thatcher ya no leía las noticias por su cuenta: una década atrás, cuando ocupaba el cargo de Secretaria de Educación y recortó el vaso de leche en las escuelas públicas para recucir el gasto público, los tabloides la habían masacrado y apodado Thatcher, the milk snatcher [algo así como «ladrona de leche»]. En adelante, Margaret sería más cuidadosa respecto a sus lecturas.
Hacia el 4 de abril, a Margaret Thatcher le es entregado un resumen de prensa preparado por su equipo en Downing 10. El título del informe dice: “Las Falkland Islands dominan la prensa mientras el gobierno enfrenta la mayor crisis desde las elecciones”. Los siguientes son algunos de los puntos del brief de prensa.
NOTICIAS
Hay reportes de que siete Royal Marines pelean fuera de la capital; los isleños temen ser tomados como rehenes si invadimos. Esperan ser evacuados a Gran Bretaña en caso de que los argentinos permanezcan en el poder.
Prince Andrew se une al Invincible; se está conformando una fuerza especial de 36 barcos y 1000 marines (más tropas); las fuerzas argentinas serán superadas por 2 a 1; encuentro en Ascension Island; fue reportado un Submarino Superb por Argentina; ¿Fue el Endurance tomado por la Armada argentina? Las fuerzas chilenas reportaron estar listas para aplazar la toma de control de la Royal Navy; Marines y el Gobernador son llevados a casa hoy.
Congelamos 833 millones de libras esterlinas en activos argentinos. El Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas nos respalda 10 a 1. Rusia se abstiene y solo Panama vota en contra.
El futbolista argentino Ardiles, del club Tottenham Hotspurs, fue abucheado durante las semifinales. Dos personas fueron arrestadas por arrojar latas con carne de conserva a las ventanas de la Embajada de Argentina.

TELEGRAPH
Telegraph tiene grandes dudas acerca de qué podrán hacer nuestras fuerzas para recuperar las Falklands.
SUNDAY TIMES
El columnista Hugo Young dice que, a juzgar por el tenor de cada discurso, estamos listos para unirnos no solo detrás de la retoma de las islas sino también del hundimiento de la Marina Argentina y el bombardeo de Buenos Aires. La posibilidad de que la Reina realice una transmisión especial a las Falklands está siendo considerada.
Una viñeta sugiere que la humillante rendición de nuestros soldados fue conseguida con facilidad asombrosa y se cuestiona por qué estaban tan mal preparados si las señales de invasión eran tan claras.
PEOPLE
Su manejo es suave. La Iron Lady debería ser rebautizada la Jelly Baby [lit. bebé de gelatina; lo que acá se conoce como «gomitas»]. Debería renunciar junto a los otros dos responsables, Lond Carrington y John Nott. La Marina tiene que ser usada y la fuerza debe ser implementada. No se le debe confiar a Ud. por más tiempo esta operación tan difícil y peligrosa.
MIRROR
Hemos de estar muy mal si no pudimos prevenir que colonicen las Falkland Islands.
NEWS OF THE WORLD
Británicos indignados no estarán satisfechos con la explicación que pueda dar de este fiasco. El Almirante Hill Norton declara que nada de esto hubiese ocurrido de haber tenido una pequeña fuerza marítima en el área.
EXPRESS
No es solo humillante sino también alza preguntas sobre nuestra política de defensa. Nuestra estrategia naval está equivocada.
OBSERVER
Un bloqueo naval dará lugar a una negociación. Tanto Lord Carrington como Mr. Nott subestimaron el temperamento de la Junta.

*Los nombres extranjerizados de los territorios argentinos ocupados por el Reino Unido no fueron traducidos sino marcados con itálicas.
Suscribite a Vayaina Mag o colaborá con un Cafecito
Paula Puebla es autora de Una vida en presente, Maldita tu eres y coautora, junto a Julia Kornberg, de Diario de un tiempo mesiánico (17 grises). También escribió El cuerpo es quien recuerda (Tusquets). Da clases de escritura en NN, hace clínica de obra y colabora en medios. En compañía de Victoria Sosa Corrales, es CEO de Vayaina Mag.





Deja un comentario