Ya la van a enfocar, no seas ansiosa. A ver, fijate si lo pasan en otro canal. Pero, boluda, cómo no va a estar si ayer subió una historia visitándolo en la concentración. Le puso “Mañana con todo, amor. Siempre a tu lado” y unas banderitas de Argentina. ¿Seguir? A todas, pero ella es mi preferida, me encantan las publicaciones que sube con él, los planes y los viajes que hacen, la familia que armaron. Es con la que más empatizo, digamos, algunas no me caen. ¿Sabías que tienen un grupo de Whatsapp solo de las mujeres de la selección? Calculo que para organizarse o pasarse info sobre ellos, aunque también las re veo recomendándose cosas para hacer, lugares dónde puedan cenar comida Argentina ahí en Miami, en Kansas, donde sea. ¿Quién será la administradora del grupo? Porque, ponele, si convocan a uno a último momento, como pasó ahora, no pueden dejar afuera a la mina. Pero a la vez es raro porque hay algunas que ya vienen en esa desde hace años. Claro, puede ser. Del general seguro que ella es la admi, desde acá se nota que es la que más peso tiene. Al mismo tiempo me cuesta imaginarla en modo, ¿cómo sería?, líder. ¿No viste las cosas que sube a Instagram? Boluda, ¿cómo no vas a saber? Pasame el celu que te muestro. Bueno, con los hijos siempre, esa es fija, se nota que es re buena madre. Está espléndida encima. Mirá esta otra. Para mí entrena lo mismo que él. Sí, veinticuatro siete, con dieta y todo. O sea, es parte de su trabajo. Ponele, ¿te lo imaginas a él subiendo una foto y ella al lado, así nomás, con un paquete de papas con cheddar en la mano? Imposible, ella tiene que mantener una imagen cuidada. No puede dejarse estar, además por todas las marcas que les manda cosas. Esto que vos trajiste, por ejemplo, ella no lo estaría comiendo. Qué lindo que te manden permanentemente ropa deportiva, accesorios, lo último en cremas para que uses y pruebes; y yo rogando que no llueva para que se me seque la calza así no la repito en el gym. ¿Está bien así el agua o la caliento un poco más? Te decía, es su laburo y tiene que cumplir. Y, a la que no le guste, que estudie una carrera, mirá que simple. Te juro, amiga, me da una bronca cuando las critican por twitter o les dicen que son “arribista y esas cosas. ¿Qué saben? Primero hay que llegar, con lo difícil que es, son muy pocas a las que se les da. Mirá, si te pregunto a vos, vas a ver que no me vas a poder decir ni cinco. Y no te digo la Nannis o Wanda, porque ellas son otra cosa, son las madres espirituales, como diría mi abuela. Y Anto, que tampoco cuenta porque recién te la nombre, pero sacando ellas, ¿cuántas conocés? ¿Viste? Es un grupo muy selecto. Por eso te decía lo de la carrera. ¿Diseñadoras? Tenés un millón. ¿Psicólogas? Igual. Pero ellas son muy, ¿cuál sería la palabra?, exclusives. ¿Qué? ¿No te gustaría ser botinera? Pero no me jodas. ¿Te imaginás? Te levantás en esas casas divinas que tienen pileta climatizada, gimnasio, sala de relajación, lo que tengas ganas, ah, cocinera, tenés una que te prepara todo en el día. Arrancas lo más chill, te hacés un mate sin ningún apuro, él se va al club a la mañana, vos aprovechás para ir a pilates o alguna actividad copada. Si te pinta quedarte en casa le decís al personal que venga y listo. Esperás a tu jugador para almorzar y de ahí, meten una buena siesta. Después te levantás y te podés poner a ver una serie en Netflix, sacás a pasear al perro, también te podés ir a merendar a un cafecito bien aesthetic. Y, a la noche, salís a cenar a un restaurante copado, donde encima te atienden como una reina porque a donde van les dan esa atención. No, boluda, esa es una hincha random, nada que ver. Igual la banco, te sube unos puntos ir a ver el mundial, metés un par de fotos allá y a la vuelta es obvio que cotizas más caro. Ya tenés un mundial encima, te da chapa, como dirían ellos. Oy, amiga, qué ganás de que aparezca un jugador así, es mi sueño, te juro. Vos estás acá de testigo: si se me llega a dar una chance, te juro por mi familia que no la desaprovecho. Estoy dispuesta a entregar lo que sea. No te olvides de que acá pasás los veinticinco y medio que fuiste. Ya aparecen otras, menos quemadas en el ambiente, con más colágeno en la piel, y una queda con esta vida para siempre, viendo las mismas caras todos los días. ¿Sabés que me encantaría? Estar con uno acá y que lo vendan a Europa y antes de viajar, pasar por el local y decirle a la infumable de mi jefa: Che, mañana no vengo, suerte con el catálogo de la nueva temporada, gracias por todos tus discursos sobre esfuerzo y dignidad, ya no me sirven, me pesan; yo quiero estar flaquita y ser sexy. Y si me llega a decir algo, le respondo: Hubieras sido botinera, ¿qué culpa tengo yo? Le voy a dar un beso a la crucecita que me regaló la abu para que me escuche y se me dé. Ay, ¿qué hacés esa cara? ¿Pero vos entendés lo que es tener esa vida o no? Te salvás. Siempre y cuando, y esto sí hay que dejarlo bien en claro, no te mandes alguna de principiante, que arranques con planteos o cuestionamientos. Como que extrañas a tus amigas, que no te adaptas al país, que la infidelidad, cosas así, digamos. Lo acompañás, estás ahí con y para él y cerrás la boquita. Facilísmo. Respetando eso, lo demás es todo disfrute. ¿Sabés lo que me copa de ellas también? Cuando vienen de viaje a Argentina y se van al vip de un boliche tipo Tropitango. O cuando van a pasar las fiestas al barrio de él que es super “humilde”. De Ibiza a Tigre sin escalas: ¿podrán? Porque cuando hacen eso no le podés decir nada. Me refiero, no le podés entrar por ningún lado. Viven a todo lujo pero tampoco se olvidaron de sus raíces, no perdieron ese toque. Eso siempre garpa, ¿se entiende? Todoterreno la mina. Bueno, tampoco te pido que me des la razón, entiendo que no es para todas. Pero te pregunto en serio, ¿vos me ves ahí? Pero no me compares con ellas, mirame a mí en proyección, ¿qué decís? Pero, boluda, me banqué a cada uno, cada forreada, mirá si con uno que me puede dar esa vida voy a tener algún pero, alguna “queja”. Igual, ahora ya aprendí, no me agarran tan fácil: ya sé cúal tiene chances de llegar a jugar afuera y cuál no. Los gajes del oficio, ¿o no? Siempre digo eso y nunca sé lo que quiere decir. Enfocá la tribuna por el amor de Dios te lo pido. Sacame al árbitro asqueroso ese. ¿Te imaginás ser árbitro? Re triste. ¿Y los que relatan y comentan? Peor. Quiero que las filmen a ellas en la tribuna para ver con quién están. Si se sientan todas juntas o está cada una en la suya, con su familia, eso me gustaría saber. ¿Para vos da ir con tus viejos a la cancha o baja un toque la onda? Obvio, con los nenes es ideal, pero fijate que no todas son madres todavía. Raro. Bancá que voy a subir una story viendo el partido. Como para no sentirme tan afuera. A ver, vos correte, quiero que salga el mate y la tele nomas. Sí, el termo también, con lo que me salió, mirá si no lo voy a mostrar. Ahí está, perfecto. No, sin canción, da muy grasa. Ay, no, pero si la subo viéndolo sola puedo dar medio machona, tipo, la mina futbolera; no les pinta a ellos. Bueno, ponete vos, voy a sacar otra y que se te vea el brazo al menos, de paso te etiqueto. Ahí está, un lujo. Esperemos que aunque sea me responda alguno de los de acá. El que te había contado se cayó, bah, se borró. Fue esa noche y nada más. Pero ahora me siguieron unos nuevos así que en una de esas, ¿quién te dice? Por ahí, si tengo suerte, me responde alguno para activar entre semana y, de acá a unos años, me ves por la tele bancando a la selección mientras me enfocan gritando un gol.

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Federico Schauvinhold tiene 27 años. Es licenciado en Filosofía por la Universidad Católica de Córdoba. Tuvo una trayectoria como futbolista en Talleres de Córdoba y San Martín de San Juan, donde integró el plantel profesional. Actualmente escribe narrativa.


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