Caminar por las calles de la Ciudad se ha transformado en una nueva edición de «Elige tu propia aventura». Si decidís ir por 11 de Septiembre, pasás entre los restos de basura. Si creés que bajar por Zabala es la mejor opción, cuidado con los regalos que dejaron los dueños de los perros. Esto no se condice con el dinero destinado a higiene urbana, que representa el 6% del presupuesto total y que este año llegó a $1,09 billones, con un incremento superior al 30% respecto del año anterior. ¿Cómo es posible que uno de los contratos más caros de la Ciudad conviva con una percepción creciente de empeoramiento en la limpieza urbana?

“Si me preguntás cuáles fueron los factores que agudizaron el deterioro en la gestión, pienso que el principal es la falta de una mirada integral del problema, las idas y vueltas en las políticas y no tener un horizonte de hacia dónde pretenden ir”, afirmó Matías Barroetaveña, legislador porteño de Fuerza por Buenos Aires, a Vayaina Mag. Por otro lado, criticó la reducción a la mitad de la cantidad de puntos verdes de reciclado urbano, pasando de 41 a 21. De acuerdo con el legislador, esto no solo disminuye la oferta de puntos donde llevar los residuos secos que los porteños recuperan, sino que además impide la participación activa de la comunidad en un tema cotidiano y sensible.
Vayaina Mag también conversó con Guadalupe Tagliaferri, legisladora porteña de Confianza y Desarrollo y compañera de bloque de Horacio Rodríguez Larreta. La legisladora resaltó como principal problema la ausencia total de control. “La postal diaria de contenedores desbordados a cualquier hora es la foto explícita de la no gestión. Y lo que realmente impacta es el retroceso: después de 16 años de un oficialismo que construyó su identidad sobre la base de una ciudad moderna, vanguardista y eficiente, hoy los vecinos asistimos a la resurrección de problemas básicos que ya estaban resueltos. No es solo suciedad, es degradación”, afirmó Tagliaferri. Para la legisladora es fundamental hacer un seguimiento exhaustivo de la gestión de los servicios básicos y de las empresas, revisar los recorridos, los horarios y comprender las particularidades de cada barrio; de lo contrario, siempre se va a llegar tarde. “Lo que está en crisis no es el mapa de comunas ni el diseño del pliego; lo que está en crisis es la idoneidad del equipo que gobierna”, sentenció la legisladora.
Al igual que Tagliaferri, Barroetaveña criticó la falta de controles, particularmente sobre las compañías de higiene urbana. El legislador aseguró que el Ejecutivo mandó la orden de cajonear todos los proyectos de responsabilidad extendida del productor, una herramienta que permitiría pensar en mejores prácticas ambientales y obtener recursos para mejorar los sistemas de recuperación. Además, habló de la necesidad de una gestión transparente de cara a la sociedad. “Espacios como la Comisión de Seguimiento de la Ley de Basura Cero, necesarios para un seguimiento y control por parte de la ciudadanía, fueron abortados por las sucesivas gestiones del PRO, uno de sus sellos distintivos”, aseveró el legislador, quien opinó que la gestión de Larreta también dejó mucho que desear.
A propósito de esto, se le consultó acerca de la eficiencia del sistema de recolección de residuos en CABA, que actualmente funciona bajo un esquema de concesiones privadas dividido por zonas, donde seis áreas están en manos de empresas y una —la zona sur— es gestionada por el Ente de Higiene Urbana. “Esto originalmente perseguía el objetivo de comparar el desempeño de las zonas que han sido concesionadas y las que no. De esta manera, si el ente público funciona correctamente, por comparación eleva la vara de la gestión”, sostuvo Barroetaveña. “El problema es que la vara está baja en todo el sistema, tanto en las concesiones como en el Ente”, ratificó.

A fines de abril, ante la avalancha de críticas, Jorge Macri afirmó que iba a dejar de pagarles a las empresas. Sobre este punto, Barroetaveña consideró que el deterioro en la recolección de residuos está vinculado a las prórrogas de licitación pública hasta 2028 que, según detalló, no incorporan ninguna mejora. En esa línea, el legislador de Fuerza por Buenos Aires manifestó su preocupación por la reducción del apoyo a las cooperativas. “Estas cooperativas ganaron sus licitaciones correspondientes y son un modelo de gestión social de residuos reciclables reconocido internacionalmente y, sin embargo, hoy quedan desprotegidas, siendo amenazada su labor diaria”, dijo Barroetaveña.
Según el legislador, esta no es la única medida con la que incumplió el gobierno. De acuerdo con Barroetaveña, la gestión de Jorge Macri se caracteriza por lanzar programas que luego no se materializan. Para sostener su postura, ofreció dos ejemplos. En primer lugar, el Programa BA Circular, lanzado en agosto de 2024, que buscaba generar indicadores sobre tres corrientes de Residuos Sólidos Urbanos (RSU) —textiles, desperdicios de alimentos y residuos de transporte— para desarrollar cadenas de valor. Hasta el día de hoy y según explicó el legislador, esas cifras no fueron publicadas.
En segundo lugar, mencionó la licitación pública que el gobierno lanzó en mayo del año pasado para la realización de una consultoría de gestión estratégica de RSU por un período de seis meses y por un monto superior a 2,1 millones de dólares (PLIEG-202516079252-GCABA-SSHIG). “Estas políticas de maquillaje y de gasto público sin coordinación se traducen en el colapso del sistema; acá hay olor a pis y olor a falta de gestión”, afirmó el legislador.

La legisladora Tagliaferri también opinó sobre las declaraciones del jefe de Gobierno. “Macri esbozó varias teorías y repartió culpas por todos lados: que las personas en situación de calle revuelven ‘mal’ la basura, que los vecinos que quieren reciclar no lo hacen bien —cuando fue su gestión la que sacó puntos verdes lo que genera que el cartón para los cartoneros vuelva a los contenedores negros—, que las empresas no hacen bien su trabajo, y hasta creó un escuadrón de inspectores/funcionarios para seguir el trabajo de los recolectores y retarlos en vivo para las redes sociales. Y después de todo eso, la ciudad sigue sucia”, afirmó. Barroetaveña coincidió con esta mirada y sostuvo que existe una ausencia absoluta de educación ambiental, necesaria para generar cambios de conducta en la población.
En esta línea, resulta interesante pensar el rol del Estado como agente de concientización sobre el cuidado del espacio público. Un caso paradigmático, que aún hoy se toma como referencia a nivel mundial, es el de los Proyectos Urbanos Integrales (PUI) impulsados por Sergio Fajardo Valderrama durante su gestión como alcalde de Medellín. Su enfoque social del urbanismo buscó generar conciencia sobre la importancia de cuidar los bienes y espacios públicos como condición para mejorar la calidad de vida. En ese marco, el Metrocable se transformó en uno de los símbolos más visibles de esa etapa de transformación urbana y cambio cultural. El legado de Fajardo muestra que el éxito de las políticas públicas no depende exclusivamente de la acción estatal, sino también del compromiso y la participación de la ciudadanía.
Otra de las polémicas del jefe de Gobierno fue su campaña de «Antes y después» vinculada al Operativo Especial Orden y Limpieza. En una serie de historias de Instagram, que después borró por un “error de comunicación”, el mandatario mostró imágenes del desalojo de personas que vivían en la calle. “Estamos viviendo una especie de ‘deshumanización’ desde lo institucional. La gestión actual gobierna para lo que llama ‘porteños de bien’ y vemos que está muy preocupada por mimetizar su discurso con el que escuchamos a nivel nacional; pero en lo concreto, su principal reflejo cuando no sabe cómo resolver algo es meterlo bajo la alfombra o borrarlo con un filtro de Instagram, sobre todo cuando se trata de problemáticas complejas que tienen que ver con lo humano”, explicó Tagliaferri.

Barroetaveña también fue lapidario con Jorge Macri y sostuvo que tiene una mirada aporofóbica. “Piensa que con eso sube en las encuestas, confunde higiene con moral, quiere descargar su incapacidad de gestión y trasladar la culpa a los sectores más vulnerables”, aseveró.
Más allá de una cuestión estética o incluso odorífera, la acumulación de desechos implica un problema de salud. “La basura trae más de 40 enfermedades entre virales y bacterianas”, advirtió Barroetaveña. Según la Organización Panamericana de la Salud, la inadecuada gestión de los residuos puede transformarse en una fuente de enfermedades, tanto de manera directa como indirecta, al crear entornos que facilitan la dispersión de agentes transmisores.
Mientras el gobierno de Jorge Macri continúa buscando explicaciones para el declive de la limpieza urbana, la basura y los reclamos vecinales siguen acumulándose. En ese contexto, la comparación con las gestiones anteriores aparece cada vez con más frecuencia en el debate público. Paradójicamente, quienes apostaban a dejar atrás la era Larreta hoy vuelven a mirarla con otros ojos. ¿Quién hubiera dicho que la gestión de Jorge Macri terminaría convirtiéndose en la mejor campaña para el pelado? Como reza el dicho, lo que para unos es basura, para otros es un tesoro.
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Miranda Scian es Licenciada en Ciencia Política de la Universidad Torcuato Di Tella donde también dictó clases. Escribe para Noticias Urbanas y acaba de lanzar el newsletter No Hay Con Quien Hablar, junto al escritor argentino Martín Kunik.







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